Consejos para una adecuada respiración al correr

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Un corredor debe respirar bien, es muy importante. Podríamos decir, que es la forma de “alimentar” los músculos a través del oxígeno para poder correr más y mejor. En un momento de máximo esfuerzo, el organismo necesita mayor cantidad de oxígeno, y son los pulmones los que intercambian los gases, almacenando el oxígeno y expulsando el dióxido de carbono.

Estamos ante una actuación aparentemente sencilla, pero que durante cierto tiempo y a ritmo alto se complica. Por lo que hay que aprender a ventilar de forma adecuada para compaginarlo al mismo tiempo con el esfuerzo propio de la carrera.

Cuando hablamos de un corredor principiante, lo primero que suele hacer es ir pasado de “vueltas” con la respiración, con un ritmo más alto del que puede, lo que puede llegar a provocar que el corredor se tenga que parar. Por lo que, para disfrutar de una carrera se debe dominar la respiración.

Se debe galopar a un ritmo que permita respirar con comodidad, este es el indicativo básico para saber que se está haciendo bien. De lo contrario, seguro que estás corriendo demasiado rápido y habrá que bajar la velocidad.

Esto no se aprende tan rápido, se requiere práctica para llegar a dominar la respiración de forma coordinada. Hay que llenarse de sensatez y saber que no sólo hay que centrarse en el funcionamiento de las piernas, sino que también es necesario dominar el aparato respiratorio para disfrutar y progresar.

Para respirar mejor…

Para mejorar la respiración hay que dejar en primer lugar el estrés de lado. Si el cuerpo está tenso no habrá forma de ventilar de manera beneficiosa. Las personas con mucho estrés se asfixian con mayor facilidad.

Al tomar aire se debe intentar hinchar el abdomen (no el pecho) de forma gradual y suave, para luego expulsarlo de la misma manera. Con esta respiración se consigue una oxigenación mucho más excelente y que el pulso baje de forma sorprendente.

Luego encontramos también una respiración torácica que es la habitual a lo largo del día, en la que los pulmones se hinchan al mismo tiempo que el pecho se levanta. Aquí el volumen de oxígeno es menor, y hay que realizar más repeticiones para proveer la misma cantidad.

La respiración clavicular es la menos eficaz, con ella sólo se consigue aire en la parte superior de los pulmones. Llama la atención, que cuanto más oxigeno se necesita y fatigado se está, más se utiliza este tipo de respiración. Aquí la ventilación es insuficiente y la sincronía de la respiración se rompe, llenándose en exceso de dióxido de carbono.

Por lo tanto, la mejor respiración es la que unifica estas tres respiraciones anteriormente descritas según el momento, aunque si hubiese que decantarse por una, la abdominal es la más eficiente.

Quién sea capaz de aprovechar la capacidad pulmonar ganará en salud, rendimiento y energía vital.

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