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El estilo de braza y los errores más comunes

QUANARIAN---NATACIÓN

El estilo de braza, como todo en la vida, ha ido evolucionando. En un principio la forma de nadar era más plana, y ahora se estila una forma de nadar ligeramente más ondulada, como si de una mariposa se tratase con la intención de ganar velocidad.

En la modalidad de braza, en oposición a otros etilos, la mayor protección viene de las piernas, aquí no existe el empujón, sólo agarre, tirón y recobro. Si notas que cuando practicas esta variedad no lo estás haciendo del todo bien, atento a este post donde vamos a intentar aclarar algunas de las equivocaciones más habituales.

La braza seguramente sea el estilo más difícil y el que requiere de una técnica más depurada, sobre todo a la hora de la coordinación. Las piernas y el tren inferior son sumamente importantes.

Los pies

Las puntas de los pies deben estar bien flexionadas hacia la tibia para que la propulsión sea más flácida. Se puede intentar nadar con los brazos junto al costado, centrándose sólo en el movimiento de las piernas y los tobillos.

¿Qué hacer durante el barrido hacia fuera?

Durante el barrido hay que intentar mantener los músculos de la parte interior del muslo y los gemelos relajados. El impulso hacia delante debe salir del cuádriceps de la pierna. Hay que hacerlo bien para que las piernas creen la suficiente fuerza para avanzar.

Para comenzar a perfeccionar el estilo, recomendamos nadar 6 – 8 x 25m y contar las patadas que se dan al completar un largo de la piscina para ir progresando en el entrenamiento e ir dando una patada menos con cada repetición hasta conseguir un buen ritmo.

El movimiento no es sincrónico

Las piernas tienen que moverse al mismo tiempo durante la etapa de recobro y mientras se hace el barrido hacia fuera. Puedes perfilar la técnica intentando nadar de pie, sin moverte del agua, ejecutando la patada de braza con las piernas al mismo tiempo que tienes los brazos pegados al cuerpo. Esto mismo se puede aplicar a los brazos.

Las manos en línea

Para practicar este movimiento, debes simular el ejercicio como si estuvieses “dando cera, puliendo cera” (recuerda la famosa película de Karate Kit) e intentando nadar con los puños cerrados  sin introducir la cabeza en el momento del recobro. De esta forma, debes concentrarte en los movimientos que realizas con el brazo.

La rotación de la muñeca

No se deben rotar las manos en relación al antebrazo. Al nadar, hay que olvidarse de las muñecas y moverlas al son de los brazos. Como entrenamiento, si utilizas palas para reducir el tiempo de la brazada, ganarás mucha atención sobre el movimiento de los brazos y consiguiendo así perfeccionarlos. Otra opción es probar primero con un brazo y luego con otro, conservando el brazo que no utilizas extendido hacia delante.

La posición de las manos

Las manos no tienen que seguir la línea del hombro en el momento del empuje. Es muy significativo que el movimiento del brazo esté al alcance de la vista para poder ver constantemente las manos. Si no se ve, es que el cuerpo las tapas y se esta llevando erróneamente detrás de la línea que marcan los hombros.

Se trata de mover las manos a mayor velocidad de lo que se hace normalmente, de forma que se reduzca el tiempo entre brazadas. Un truco es comenzar a contar hasta tres entre una brazada y otra, disminuyendo a 2 para terminar con 1.

Lo importante en la brazada es la cadencia y la coordinación, sacando el máximo provecho a los impulsos de las patadas, no moviendo la cabeza, siempre en línea con los hombros.

Finalmente, queremos hacer referencia a que el estilo braza se puede personalizar y cada uno tener sus movimientos propios. Eso sí, la precisión es muy importante.

 

 

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